Templos de Abu Simbel
En el extremo sur de Egipto, a orillas del lago Nasser, se alzan dos de los monumentos más colosales del mundo antiguo: los Templos de Abu Simbel. Tallados directamente en la roca durante el reinado de Ramsés II, en el siglo XIII a. C., estos santuarios son un símbolo del poder de los faraones y una de las mayores proezas de la ingeniería y el arte del antiguo Egipto.
Los dos templos de Abu Simbel
El conjunto está formado por dos templos. El Gran Templo está dedicado a Ramsés II y a los dioses Ra-Horakhty, Amón y Ptah; su fachada la custodian cuatro colosos sentados del faraón de más de 20 metros de altura. El Templo Pequeño, junto a él, está consagrado a la diosa Hathor y a la reina Nefertari, la esposa favorita de Ramsés, un homenaje excepcional en el arte egipcio.
Historia y significado
Ramsés II mandó construir Abu Simbel no solo como lugar de culto, sino como una declaración de poder frente a la vecina Nubia. Los relieves de sus muros narran las hazañas del faraón, en especial la batalla de Kadesh, y buscaban impresionar a todo el que llegara desde el sur. Durante siglos los templos quedaron cubiertos por la arena, hasta que fueron redescubiertos en 1813.
El rescate: una operación mundial
En la década de 1960, la construcción de la Alta Presa de Asuán y la creación del lago Nasser amenazaron con sumergir los templos para siempre. En una operación sin precedentes coordinada por la UNESCO, los monumentos fueron cortados en bloques y trasladados, pieza a pieza, a un terreno más elevado, donde se reconstruyeron con absoluta precisión. Este rescate marcó el nacimiento del concepto de Patrimonio de la Humanidad.
El milagro solar
Uno de los mayores prodigios de Abu Simbel ocurre dos veces al año, alrededor del 22 de febrero y el 22 de octubre: los primeros rayos del sol penetran por la entrada del Gran Templo y recorren más de 60 metros hasta iluminar el santuario interior y las estatuas de los dioses, dejando en penumbra únicamente a Ptah, divinidad ligada al inframundo. Este alineamiento demuestra el extraordinario conocimiento astronómico de los antiguos egipcios.
Cómo visitar Abu Simbel
Abu Simbel se encuentra a unos 280 km al sur de Asuán. La forma más habitual de visitarlo es en una excursión de un día por carretera desde Asuán, saliendo de madrugada, aunque también puede llegarse en avión o como parte de un crucero por el lago Nasser. La visita al recinto suele durar unas dos horas.
Preguntas frecuentes sobre Abu Simbel
¿Quién construyó los templos de Abu Simbel?
El faraón Ramsés II, en el siglo XIII a. C. El Gran Templo está dedicado a él y el Templo Pequeño a su esposa Nefertari y a la diosa Hathor.
¿Por qué se trasladaron los templos?
Para salvarlos de las aguas del lago Nasser, creado por la Alta Presa de Asuán. La UNESCO los desmontó y reconstruyó en un lugar más alto en los años 60.
¿Qué es el milagro solar de Abu Simbel?
Dos veces al año, hacia el 22 de febrero y el 22 de octubre, el sol ilumina el santuario interior del Gran Templo.
¿Cómo se llega a Abu Simbel?
Desde Asuán, por carretera en una excursión de un día, en avión o en un crucero por el lago Nasser.